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Guía de práctica clínica sobre el uso de opioides en el tratamiento del dolor crónico no oncológico

La elaboración de la Guía de práctica clínica sobre uso de opioides en el tratamiento del dolor crónico no oncológico se está realizando al amparo del convenio de colaboración suscrito por el Instituto de Salud Carlos III (organismo autónomo del Ministerio de Economía y Competitividad) y la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), en el marco del desarrollo de actividades de la Red Española de Agencias de Avalaució de Tecnologies y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud, financiadas por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Aunque el uso de opioides para el tratamiento del dolor agudo, posquirúrgico y en cuidados paliativos está bien aceptado y establecido, su uso para el tratamiento del dolor crónico no oncológico es controvertido. La controversia se debe a la limitada evidencia en relación con los beneficios y riesgos asociados al uso diario de opioides durante un periodo prolongado (más de un mes). En ausencia de datos, los clínicos tienen que confiar en la información disponible para realizar el balance riesgo-beneficio en la toma de decisiones a nivel individual para cada paciente.

Hay una evidencia del aumento en la prescripción de opioides en nuestro medio, sobre todo a partir de finales de los años noventa, coincidiendo con la aparición de una presentación de morfina de uso oral de liberación sostenida (1988), el tramadol (1992) y los parches de fentanilo (1998). La OMS considera que el consumo médico de opioides es un buen indicador del manejo del dolor. El aumento en el uso de opioides observado en España, junto con la puesta en funcionamiento de unidades del dolor en los hospitales, pone de manifiesto la sensibilización que se ha producido ante el tratamiento adecuado del dolor. En los Estados Unidos y Canadá, principalmente, este aumento en la prescripción de opioides se ha asociado a un aumento en el número de casos de sobredosis, muerte, accidentes de tráfico, dependencia y mal uso. Los clínicos tienen que conocer que los opioides pueden ser útiles para algunos individuos con dolor crónico no oncológico, pero pueden ser inefectivos o potencialmente peligrosos para otros.

Objetivos

  • Proporcionar una herramienta basada en la evidencia que permita a los profesionales sanitarios de atención primaria encargados de la asistencia a pacientes adultos con dolor crónico no oncológico tomar las mejores decisiones sobre el uso de opioides.

Metodología

La metodología utilizada para desarrollar esta guía de práctica clínica ha seguido directrices estandarizadas y rigurosas, tomando como referencia el Manual metodológico para la elaboración de guías de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud (manual 2007). De forma general, los pasos a seguir son:

  1. Definición del alcance y objetivos.
  2. Constitución del grupo de trabajo.
  3. Formulación de las preguntas clínicas.
  4. Búsquedas bibliográficas.
  5. Evaluación de la calidad de los estudios y resumen de la evidencia.
  6. Formulación de recomendaciones.
  7. Revisión externa.
  8. Edición de la guía.


La evaluación de la calidad de la evidencia y la gradación de la fuerza de las recomendaciones se realiza siguiendo las directrices del grupo internacional de trabajo GRADE.

Información relacionada

Equipo de investigación

El grupo de trabajo está constituido por profesionales de atención primaria (medicina y enfermería), atención especializada (anestesiología, farmacia, farmacología, fisioterapia, geriatría, medicina interna, neurocirugía, psicología, psiquiatría, reumatología) y especialistas en metodología. AQuAS asume las funciones de liderazgo del proyecto.

Para más información, pueden ponerse en contacto con:

Maria-Dolors Estrada (coordinadora): destrada@gencat.cat

Fecha de actualización:  04.03.2014